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Notas de viaje

La mano borra y empapa el vapor de agua del cristal, la pupila desvelada registra entonces formas, volúmenes, otros vapores en vacas, caballos, caligrafía cuadrípeda; campanas en espadañas que ya no tocan a muerto, el verdor feraz, promiscuo, menudea y da a morir en el regazo limoso del pantano; allende la geometría horizontal de ojos pétreos casi ocultos, en luna menguante, pantalanes huérfanos de embarcaciones, árboles solitarios en islas flotantes, esputos de un cielo ceniciento, salivante. Y ahí está: el balneario siniestro, fantasmal, antediluviano, arropado en su aliento nebuloso, junto a la fábrica de aguas, la temperatura desplomándose, siete grados.

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Me acuerdo

  Miles de páginas segregan la memoria en algunos casos. No parece entonces una sola vida sino un millar lo que leemos. Una experiencia feraz, ubérrima, desbordada y aquietada en los confines del papel. La memoria trabajando a destajo, reconstruyendo el pasado o creándolo de nuevo en su pacto con la ficción. Grandes gestas, tan lejanas como ajenas. Más a mano me queda Perec, su Me acuerdo. Recuerdos que son calderilla de la experiencia: olores, sabores, emociones, canciones, lecturas, viajes, ciudades, amoríos, extravíos… todo el cañamazo de la identidad. Me acuerdo que a los quince los cuarentones me parecían unos carrozas.

Armañanzas

En la fachada de la gran casa   del pueblo, recostados en el segundo escalón,   mi hermano y yo matamos el tiempo   a manos llenas. En días veraniegos como este   cuando el sol de agosto recalienta   nuestras pequeñas cabezas de niños   despreocupados, ganados por el furor homicida   vemos los ires y venires de hormigas   enloquecidas buscando una salida   a los charcos de saliva. En el umbral,   una mano a los ojos, la sombra alargada,   el luto de una ausencia,   nuestra abuela Petra nos sustrae   al exterminio y dispone cincuenta pesetas   en el nido de nuestras inquietas manos.   A la carrera bajamos la cuesta   hasta la tienda de la Calixta   pedimos flashes de naranja, fresa,   así llegan también ahora los recuerdos   desde aquel paraíso   que no lo parecía entonces.