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Ad Astra

Si el pequeño Marco iba en busca de su madre por tierra y mar, Roy va a buscar a Clifford, su padre, hasta los confines de la galaxia. Roy siente la ausencia de su padre como una presencia ominosa desde que este les abandonó. Un padre ausente que tuvo claro que padres hay muchos, pero que astronautas como él, no. Por eso decide Clifford embarcarse en un viaje que lo llevará hasta Jupiter y Saturno y todavía más allá, porque piensa que hay vida inteligente ahí fuera y quiere confirmar la hipotesis. Los lazos de sangre, a pesar de todo, son tan fuertes que Roy sabe que estará ligado a Clifford siempre y que sus sueños serán también los suyos. Ahí reside la belleza de una película que resulta hipnótica por momentos, en la singladura de Roy por el espacio en completa soledad, y terrorífica otros, como las escenas que transcurren en la luna, en donde algunos de sus habitantes nunca han pisado la tierra.

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