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Mostrando las entradas etiquetadas como Vida y Montaña

Altos de Santa Inés

  En el Punto de nieve de Santa Inés la algarabía viene de la mano de los más pequeños, felices como niños con zapatos nuevos. Algo parecido sucede en el mundo adulto, donde los zapatos se convierten en raquetas. Alegría grupal comprensible, ya que en las proximidades a La Rioja no se nos presentan demasiadas oportunidades de pisar con las raquetas, la nieve en abundancia.   Partiendo de ese Punto de nieve, dieciocho excursionistas jubilosos haremos una ruta circular de unos ocho kilómetros. El paisaje será una sucesión de pinos nevados, de ramas como coliflores. La nieve a veces resultará un manto mullido, y otras triscará y crujirá, en las zonas donde la nieve se haya endurecido. Veremos algún carámbano adoptar la forma de una afilada lanza; o cómo el   tiempo se ha suspendido en lágrimas de hielo. También el milagro de la cencellada. El cielo pasará del gris al azul, abriendo y cerrando ventanas sobre nuestras cabezas. Dejaremos la ascensión a Peña Negra para otra ocas...

Las dolinas de Zenzano

  No os dejéis engañar por las dos zetas del nombre y caigáis vencidos por la somnolencia en Zenzano, no, y poneros en movimiento tras dejar los coches estacionados en la plaza del pueblo. Que no os parezca raro la bandera de La Rioja del revés, pintada en un tonel. La Roblanvera dirá alguien, ensanchando así el saber grupal.   La jornada de hoy concentra el interés (geológico) en las tres dolinas que la ruta pondrá a vuestra disposición. La primera es la de la Cueva (a la que se accede después de un considerable repecho), la más pequeña. La dolina es una depresión de origen kárstico, una hoya, una ausencia de la naturaleza. Siguiendo por el espinoso sendero, abrazados por las ramas de los pinos -algunos ya velados por las urticantes procesionarias- y sus plumeros de agujas, tras asomaros a la dolina de la Redondilla llegaréis al Pico Zenzano, a 1198 metros. Desde el punto geodésico la mirada se emborrachará de horizonte: el León Dormido, la Sierra de Cantabria, Murillo,...

Hornillos de Cameros, Torremuña, Nido Cuervo, La Atalaya

Hoy nos movemos por una de las zonas más bonitas de la Rioja: el Camero Viejo. Partimos del pueblo de Hornillos de Cameros. No vamos siguiendo las huellas de dinosaurio (en el yacimiento de La Pellejera se han descubierto 730 icnitas). Aún no son las diez de la mañana y ya brilla el sol con fuerza.  Hornillos es un municipio con doce vecinos empadronados. Nosotros somos más de dos docenas y seis coches que aparcamos próximos al exiguo frontón. Hay quien antes de comenzar la travesía las ve venir en movimiento, en el vaivén de los columpios , frente a la Ermita de San Adrián. Ya en ruta no tardaremos mucho en ver los restos de la iglesia de Santa María de la Blanca, en tomar algunas fotos frente al hastial, en Torremuña . Pueblo abandonado que parece haber cobrado nueva vida, y que ahora es noticia a cuenta de una obra de teatro sobre la sustracción de las tablillas del retablo , en la referida iglesia, cinco décadas atrás. Tras avanzar por una pista que deja un hayedo a nuestra d...

De ruta por Pradillo de Cameros

  No Pradejón, sino el Pradillo camerano maquillado por la nieve. Azuzados por los cuatro grados bajo cero avanza el gusano multicolor de doce componentes. Temprana hora para los buitres leonados, ocultos en las oquedades rocosas. A la izquierda, a lo lejos, la carretera, a los pies la nieve triscando al ser hollada. A medida que vamos cogiendo altura veremos los árboles, esos prodigios de la naturaleza que cifran bien la insignificancia temporal humana. Seguimos las marcas blancas en los troncos de los árboles, vemos majestuosos robles, seguimos las indicaciones en el cartel de madera de la Quercus faginea . 600 años de existencia tiene El Roble Gordo de Pradillo y lo que le queda por delante. Desde la altura, observamos Gallinero de Cameros, al frente. En el Alto de Peñabilanos hacemos una pausa sobre piedras nevadas para almorzar. Cómo se pasa en la conversación de la carne del membrillo a la naturaleza del orgasmo y a los gritos de placer para acabar con el orujo de membri...

Por las faldas del Midi d'Ossau

  Olvida las más de nueve horas de coche (ida y vuelta), las luces rojas traseras de otros vehículos, los continuos embotellamientos, el colapso en las carreteras, el juego del embrague y el acelerador y deja la mente en blanco, para trasladarte al Col de Pourtalet , a las montañas blancas, inmaculadas; al mundo recién creado y a estrenar. No serás el Adán con hoja de higuera del Génesis , sino un montañero bien equipado para hacer frente al frío y la nieve. Mira tus pies. No sabes dónde acaban los pies y empiezan las raquetas. Sigues las huellas que van dejando otros excursionistas. El grupo tiene hoy hechuras de manifestación: más de dos docenas de almas jubilosas hollando la nieve. El silencio es total, pleno, rotundo. Solo oyes el triscar de la roseta en los bastones sobre la nieve. Sientes la velocidad cuando ves bajar esquiadores que te esquivan como si fueras un poste. Perros que te superan briosos sin necesidad de raquetas.  Como un azucarillo el grupo se disgrega. P...

Izki. La Muela, Korres

  Al otro lado de ese monte con nombre de animal, el León Dormido, está próximo el municipio alavés de Korres. En el aparcamiento, a cuatro grados bajo cero es menester dar palmas para entrar en calor. Bienvenidas sean las cuestas para que el motor corporal comience a carburar. El frío poco a poco cede. Dejamos atrás las plantas veladas por la escarcha, el cielo raso bañándose en la frágil estructura de los charcos helados, a medida que el sol nos vaya calentando camino de las cumbres. En el sendero, protegidos por el bosque, a ratos embarrado, sale al paso una oquedad, que bien puede ser una nevera o una calera. Luego, en la cumbre, nos asomamos en el mirador para empacharnos del horizonte pespunteado de un aluvión de cumbres en lontananza. Algunas nevadas, como la del San Lorenzo. Seguimos hacia la Peña del Santo , y a mediodía hacemos la obligada parada para almorzar. Seguro que San Román, de buena gana, dejaría su descanso eterno en la ermita rupestre para echarse al gaznate un...

Vuelta por Meriendillas

Salís de Foncea para dar comienzo a una ruta que invita al cachondeo: Vuelta por Meriendillas. Y también al recuerdo. Nocilla ¡Qué meriendilla! A unos les recordará el anuncio. A los viejos rockeros les sonará la tonadilla de Siniestro Total . La lluvia no hará acto de presencia, y el sol y la subes entrarán y saldrán del  escenario montañoso de la mano de las continuas subidas y bajadas. Primero la cima del monte Peña Las Yeguas . Luego, en la cima de las Meriendillas, a escasos mil metros, os recibirá un cristo metálico. Un poco más abajo un pesebre con una fotografía familiar incluida. Seguís la ruta. Os será suficiente con asomaros a la rendija abierta en la roca para haceros una idea de la profundidad de la Cueva de los Tasugos . Seguiréis el camino por el borde entre La Rioja: desparramada en la llanura parcelada de un verde vívido, y Castilla y León: ariscada y granítica. La mirada irá al cielo nuboso y a ratos esclarecido; a la sucesión de árboles, sean pinos, encinas, bo...

Vivir la montaña

Gracias al grupo de excursionistas Vida y montaña , en 2024 he podido vivir la montaña. Este es el resumen de las excursiones hechas el pasado año.    Quimboa alto     Nada que ver con la sensualidad que rezuman los bikini bridge , pero después de la ascensión, bien ventilado tras atravesar el collado, habiendo dejado de lado el vivac y pisando lascas de piedra, lejos ya del cascabeleo de los cencerros y cada vez más cerca de un cielo despejado y elástico, ya en la cumbre, es menester sacar el móvil y ejecutar un sándwich leg . Al frente los picos graníticos recortándose en el horizonte, buscando (como a Willy) el ibón de Acherito, reflejo de agua en lontananza que no atiende a un espejismo, a pesar del esfuerzo y la fatiga.  Untzillaitz     Envidias el fluido volar de los buitres, la ligereza de las cabras montesas en la cima, a las jóvenes amazonas vascas que te rebasan; mientras, tú, con tus pesados pies y el corazón tan acelerado, camino de l...

San Lorenzo

  No hay que esperar a la Navidad para pasar una noche buena. Tampoco es necesario esperar a la Nochevieja para ascender el monte más alto de la Rioja, el San Lorenzo. Por eso, hoy, 30 de diciembre van once discípulos de la montaña hacia la cumbre nevada. Cuesta verlos entre el blanco cegador, cuando en el mirada se funden el blanco de la nieve y el éter del mar de nubes. No os llegará la algarabía de los niños abajo esquiando, porque en lo alto reina el silencio, solo roto en la cima por el petardazo del cava espumoso, 100% natural, haciendo acto de presencia.  Al resguardo del aire, las espaldas apoyadas en la caseta de lata, las copas en alto, en un trajinar de nueces garrapiñadas, polvorones, palmeras caseras, chocolates varios, irá la alegría hilando palabras, villancicos, propósitos. La mirada se desparrama en todas las direcciones desde el panóptico en el que el monte se ha transformado. El hielo irá desplegando su arte en pequeñas joyas, para la mirada atenta. ...