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La insoportable gravedad del no

  Apaga el televisor cabizbajo, frustrado ante el desinterés social y el mal común plasmado en las votaciones del Congreso. Son demasiadas preguntas sin respuesta en el avispero de su mente. Baja a la calle a airearse. Cruza el parque y para junto al paso de cebra. Así estoy yo sin mí , piensa al ver el cuadro pelado de una bicicleta. Sopesa la idea de marchar al pueblo y emprender el éxodo a la inversa que hizo la generación de su padre. Pero regresa a la familia frente al televisor viendo El diario de Jorge . Ocupa su espacio en el sofá.

Los límites de la curiosidad gatuna

    A menudo has visto carteles avisando de la peligrosidad de los perros. Ahora te sorprende ver negro sobre blanco el imperativo —que es súplica—, de no atraer a los gatos fuera de la puerta, porque ¡ojo!, los mininos son viejos y frágiles. Haz de cuenta que la curiosidad de los gatos los haría salir fuera, seguir al extraño, extraviarse por Monte Isola. Mientras traduces el cartel, un gato despeluchado avanza a trancas y barrancas hacia ti, que te apartas de la valla y pones los pies en polvorosa sin mirar atrás, sustraído a los límites de la curiosidad gatuna. 

Villa Carlotta

  Deambulas por los alrededores de Villa Carlotta, en Tremezzo, y antes de finalizar el intermitente recorrido, tras haber paseado entre flores, plantas y árboles, por jardines de ensueño, en el interior de la Villa buscas el abrigo de los frescos en las paredes. En una estancia, frente a la lámina del agua mansa, andas cerca de sufrir un stendhalazo ante una belleza tan impactante, donde los sentidos no dan abasto. Buscas entonces el regazo de la balconada, las pupilas en el verde agua, la esperanza en la luz, la eternidad en lo efímero. Dime, ¿adónde conduce la puerta del suelo?

Biénn Fontanéar

  Después de un verano asediado por la caloriza sueñas con abundante agua y agradeces el flujo constante en la fuente de la Vía Contrizio. Es magnético. Al beber sientes la suave y fría caricia del mármol. Haces casi un boca a boca en el fino caño. Apoyas la mano en la frente como tomándole la fiebre. Es necesario que tenga los ojos cerrados, si no, no podrías beber su vómito de agua. Verás en tu deambular muchas más fuentes en Bienno, también un molino. Todo este periplo acuático quedará resumido en una sentencia que sin entenderla la comprendes: “ Biénn Fontanéar ”. 

La bola negra (Javier Ambrossi, Javier Calvo)

  La bola negra es la sentencia que cae sobre Carlos, joven que quiere entrar en el exclusivo Casino granadino. El no por homosexual. Luego estalla la guerra civil. Sebastián está en el bando nacional. Capturan a Rafael, republicano. Ambos se atraen. El primero cuidará del segundo, malherido. Es el amor aquí la divisa universal, en un contexto de muerte, barbarie y destrucción. Rafael fue amante de Lorca y sus palabras dan alas al espíritu artístico de Sebastián, avivado con la llegada de las cupletistas. En el tiempo presente Alberto, nieto de Sebastián, inicia un viaje exterior e interior que le permitirá entender mejor su pasado. Negarse a uno mismo es negarse la vida , oímos en un diálogo. Cantaba Iniesta Quiero oír alguna canción que no hable de sandeces y que diga que no sobra el amor, y que empiece en sí, no en no . La bola negra es un sí rotundo, una espléndida afirmación fílmica sin menoscabo.