Ay, esa necesidad tan humana de negar la realidad, incluso cuando sobreviene el nacimiento de un vástago. Me viene en mientes, por ejemplo, Nonato . Así fue llamado el no nacido, que sí nació. O yendo un paso más allá, cuando la presunta abstinencia sexual, aquella marcha atrás que siempre se calaba ante la naturaleza indómita y feraz, ante el irrefrenable empuje humano, bien pudiera convertir a la recién nacida en Concepción . Sin embargo, acabó llamándose Abstinencia . Ojo, que también podía haber sido Angustias, Dolores, Socorro o Martirio , para sentir el peso y los clavos de la cruz desde su nacimiento.