Apaga el televisor cabizbajo, frustrado ante el desinterés social y el mal común plasmado en las votaciones del Congreso. Son demasiadas preguntas sin respuesta en el avispero de su mente. Baja a la calle a airearse. Cruza el parque y para junto al paso de cebra. Así estoy yo sin mí , piensa al ver el cuadro pelado de una bicicleta. Sopesa la idea de marchar al pueblo y emprender el éxodo a la inversa que hizo la generación de su padre. Pero regresa a la familia frente al televisor viendo El diario de Jorge . Ocupa su espacio en el sofá.