Al final de la escalera , rodada en los años 80, nos sitúa en una casa en Seattle, marcada por la fatalidad, a la que llega John, un profesor universitario que tiempo atrás perdió a su mujer e hija en un accidente en Nueva York. En una escena muy difícil de olvidar. La casa tiene las dimensiones de un palacio, y no faltan en ella toda clase de ruidos, sin embargo, esto no amedrentará a John que se empecinará en conocer el origen de esos ruidos. Más adelante, en algo que ya es un clásico en películas de este género, sabremos que en la casa sucedió algo trágico. Como no puede ser de otro modo, el espíritu del muerto quiere venganza y el medio para llevarla a cabo será a través de John. La película se convierte en la investigación por parte de John para conocer la identidad del difunto y también del asesino. Estamos frente a un terror que no precisa de lo gore, sino de algo tan sencillo como una silla de ruedas que se desplaza sola y puede resultar letal. O una sesión de...