Una quinta portuguesa y A la cara son películas extrañas que permiten encuentros entre personas de la manera más disparatada. Ambas protagonizadas por Manolo Solo . Proyectos fílmicos que me sorprenden (para bien) que hayan llegado a consumarse. En A la cara se pone de manifiesto el pozo de mierda que son las redes sociales. Lina, una cara conocida de la televisión, sufre el acoso de los medios. La hija adolescente ha tratado de suicidarse y permanece en coma en el hospital. Lina quiere sustraerse al ruido mediático y va al encuentro de un troll : Pedro. Pedro critica, juzga e insulta escondido en la impunidad de un nickname . Sin embargo, pone una habitación en alquiler, aporta la dirección y Lina, que necesita salir del hospital, se presenta en su casa. En primer lugar, Lina quiere que Pedro le diga a la cara, de viva voz, y mirándole a los ojos, lo que ha escrito en un comentario en internet. Los comentarios siempre son parecidos: ójala te mueras, estarías mejor muerta,...