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Aldabas

  Picaporte, no es que yo me meta ni me importe, pero si pierdes el norte, no va a haber un dios que te soporte . ¡Cómo no estarle eternamente agradecido al Rosendo por estas rimas tan sencillas como inolvidables! Tocas el frío metal y amagas con llamar, pero te apartas y capturas el instante en una fotografía más, que etiquetas en el breviario del instante para revestirlo de eternidad, antes del Gran Apagón . Ahora estás en la calle de los Ciudadanos y el rostro parece el de un faraón. Los labios se mueven. Te acercas. Picaporte no, aldaba . Retomas tu camino. 

Sitio

  Lejos de la muchedumbre disfrutas de la soledad y del silencio, mientras sientes la piedra bruñida, los cantos rodados bajo los pies. Aquí no entra la luz, apenas el calor. Rozas con las yemas las paredes de arenisca y avanzas por la calle de Manuel Cúndaro. El pasado te habla ahora del sitio de Girona y de su resistencia. Gatos, pájaros, ratones, cuero, incluso corcho frito. Cuando ya no hubo nada comestible que llevarse a la boca, Girona capituló. Asciendes. Alcanzas la muralla, el mirador. Regresas a la luz, al gentío, al calor, a la excitación de un presente atribulado.

Hachedoso

  Ante un presente cada día más apocalíptico piensas en Mad Max y agradeces la presencia de una fuente, y del agua como recurso gratuito. Llama tu atención la formulación química del agua, su pretensión de universalidad. No fue antaño el turismo una plaga bíblica, hoy sí. La humanidad es un gran hormiguero, constante el hormigueo. Colapsada la subida al  Castelo de São Jorge , avanzas a trompicones bajo un sol de justicia septembrino. Negar el cambio climático es tanto como negar la inteligencia, por eso prima la estulticia.   Mientras, Trump sigue echando mano de la IA para denigrar a sus detractores. BREVIARIO DEL INSTANTE - LEER