Ir al contenido principal

Entradas

Balandrau (Fernando Trullols)

  En la montaña las cosas pueden complicarse en cuestión de minutos. Lo que iba a ser un paseo por la montaña con esquís, para despedir el año 2000, hasta hacer cumbre en el Balandrau (2.585 metros) para luego descender e ir a comer, se convierte en una tragedia en el pirineo catalán gerundense, cuando un grupo de cinco amigos (dos parejas y un soltero) se ven sorprendidos, a medio camino, por un viento fortísimo y gélido: el torb , que oscurece el cielo, da lugar a una ventisca en la que no se ve nada y hace volar los cuerpos como si fuesen hojas, con temperaturas que bajan de los 20 grados bajo cero. En ese trance hay una línea muy fina entre la vida y la muerte. El más experimentado del grupo es Oriol, el cual queda semienterrado en el hielo. Una vez liberado del cepo de hielo decide ir a buscar ayuda y perece el primero. Luego lo harán la otra pareja, la formada por Elena y Peo. Mònica y Josep María, casi a ciegas, logran guarecerse detrás de una roca y son sepultados por la ni...

El regreso de Ulises (Uberto Pasolini)

  Como un pecio de carne un cuerpo yace extendido sobre el agua, la cabeza en la arena. Es Ulises, el único que ha logrado regresar. Del infierno podemos pensar, viéndolo así de demacrado. Será auxiliado por un porquero, Eumeo ("el buen partero"). Una vez hidratado y alimentado es enterado de que se encuentra en Ítaca. Coge un puñado de tierra y se lo lleva al buche. Ulises ha regresado a casa dos décadas después.  Nada hace pensar en él como en un rey, más bien en un zarrapastroso o un mendicante, habida cuenta su aspecto sucio y roñoso. No quiere Ulises levantar la liebre y poco a poco va conociendo la situación de su mujer Penélope, la cual sigue esperando, tejiendo y destejiendo, demorando dar el sí a sus muchos pretendientes, entre ellos Antínoo, un mal bicho que despechado ha intentado despachar a Telémaco, el hijo de Penélope y Ulises, el hazmerreír de los lugareños. El crimen campa a sus anchas por Ítaca y menudea la miseria. El padre de Ulises muere antes de que pued...

Belagua (La Contienda, faldas del Arlás y Murlong)

Aprovechando las abundantes nevadas, el cielo raso y la ausencia de viento, ayer sábado hicimos una ruta invernal con raquetas por Belagua, en la frontera entre España y Francia. Y como ese ciclista intrépido que en las primeras calles de la ciudad de la que parte la etapa ya se da a la fuga, los otros coches de la expedición también se dieron a la fuga. ¡Ojo!, pudo ser que el manto níveo de Belagua hiciese aquí de canto de sirena o bien que los conductores mudaran en aplicados Orfeos, que contradiciendo el mito decidieron no mirar atrás. Todo son especulaciones. El caso es que La Santísima Trínidad Vehícular nos volvimos a juntar, " tres y trino ", al parar a desayunar en el hotel de Isaba que se encuentra a la entrada del pueblo, viniendo desde Roncal.  Luego dejamos los coches en el arcén, puesto que el aparcamiento a las 10 de la mañana ya estaba a tope de coches. Nos pusimos las raquetas fuera del edificio de  La Contienda y comenzamos la excursión media hora despué...