Ir al contenido principal

Entradas

Vida en pausa (Alexandros Avranas)

  La burocracia y la empatía son rectas paralelas. Lo comprueba una familia rusa solicitante de asilo en Suecia. El estado sueco les ofrece una casa, escolarización para las hijas…, pero cuando llega la hora de la verdad, no encuentran motivos suficientes para concederles el asilo. Antes de ser deportados, las dos hijas sufren un desvanecimiento que les llevará al coma. Lo que permite alargar su estancia en el país sueco. Al parecer son muchos los niños de familias emigrantes a otros países los que sufren este síndrome. A saber qué han visto y sufrido, qué clase de imágenes, sueños, pesadillas y recuerdos pueblan sus tiernos cerebros.  El Estado del bienestar sueco es frío como un témpano de hielo, acerado como un bisturí, gris como los cielos escoceses. Finalmente, al igual que los insectos que van buscando el fanal, y la luz, así hará también esta familia rusa: buscar la luz, el sol, las canciones, el tacto y el contacto, el abrazo, su lengua madre, las palabras, el calo...

El último de la fila (BEC, Bilbao 2026)

  Recuerdo que los grupos que me gustaban, como Mecano, Héroes del Silencio, Gabinete Caligari o El último de la fila se separaron cuando estaban en lo más alto, a finales de los 90. Supuso una agradable sorpresa saber que El último de fila se reunían de nuevo y se ponían de gira. Ayer estuvieron en Bilbao, en el BEC. Nos juntamos miles de personas, unas quince mil, para cantar en una sola voz temas como Querida Milagros, El loco de la calle, Huesos, Sara, Aviones plateados, Mar antiguo, Canto de pasión , Lejos de las leyes de los hombres o Insurrección , entre otros muchos, porque el concierto duró dos horas largas, en las que Manolo García, a sus  70 años lo dio todo.  Comprobé que lo mismo que montar en bicicleta no se olvida, ciertas canciones tampoco. Había temas que no había escuchado hacía casi tres décadas. Pero sin darme cuenta mi voz se acompasó con la de Manolo y con la de otras miles de personas que gozamos de lo lindo en el aquel ejercicio de melancolía g...

Se tiene que morir mucha más gente (Victoria Martín)

  Ante el silencio y la soledad la verborrea. Ante la corrección política el exabrupto. Ante la gramática la errata. Ante las amigas perfectas las amistades irregulares. Ante los casoplones con jarrones de miles de euros los añicos antisistema. Ante los problemas mentales atiborrase de pastillas. Ante tanta machirulez un corte de mangas o un calvo. Ante la estabilidad la precariedad. Ante las certezas lo imprevisible. Ante el presunto buen gusto la grosería. Ante la crisis una oportunidad. Ante los puntos cardinales un ir perdiendo el norte continuamente. Ante tanta tontería rampante un espejo deformante. ¿Pero qué ovarios es hoy la amistad, la familia, la sociedad, el sistema, la espiritualidad... nuestra esencia? 

El caso de Laura Stern (Akim Isker)

  Laura Stern es una mujer contra el sistema. En su farmacia se reúnen mujeres que sufren acoso a manos de sus parejas o ex parejas. Un día, una de estas mujeres, ve cómo fuera le espera su ex. Aterrorizada no sabe qué hacer. Tiene que ir a buscar al hijo a la guardería y Laura y el resto de mujeres de la asociación, como una guardia pretoriana, salen de la farmacia creando un enjambre alrededor de ella para protegerla. Es inútil. El ex saca un arma y le pega dos tiros. La mujer muere en la calle. A menudo vemos las acciones, pero no las consecuencias de las mismas, sobre todo en las películas de acción.  Esta serie francesa, creada por Akim Isker, abunda en lo introspectivo, por ende, en las consecuencias de nuestras acciones u omisiones. Laura ve que ni la policía ni la justicia hacen que los agresores y maltratadores de mujeres reciben el peso de la justicia, que a menudo, si llega, llega tarde y mal.  ¿Qué puede hacer Laura cuando ve cómo a su alrededor las mujeres...