En Arguedas, pueblo que da la entrada a las Bardenas, vimos desde el coche algunos bonitos murales en los laterales de las casas. Una vez en el interior del Parque Natural anduvimos otra media hora con el coche hasta el estacionamiento. Alejados del mundanal ruido buscamos otras zonas menos transitadas, aquellas donde no llegan los vehículos, ni tampoco los turistas. El numeroso grupo (éramos treinta), nos desplazamos a pie por la Bardena Blanca , la más erosionada y desértica, en comparación con la Bardena Negra o El Plano . Un paisaje caracterizado por las badlands , y no me refiero a la canción de Bruce Springsteen. Luego nos internamos en un paisaje laberíntico e increíble, por inédito, en donde no asomaba rastro de vida: ni animal ni vegetal. Ya casi en los coches sí que había algo más de vegetación e incluso pudimos verle el sexo a la naturaleza: las flores, como estas quitameriendas. ...