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Ruta invernal al Basaurín por la cara norte

El miércoles hicimos noche en el refugio de Lizara, ubicado dentro del Parque natural de los Valles Occidentales

La niebla velaba parte del impresionante macizo montañoso al frente. Sí vimos bastante nieve en las faldas del refugio. La cena la hicimos a la mesa con tres chicos catalanes, que al día siguiente subirían al Bisaurín con esquíes. 

Dormimos bien y madrugamos. A las 7,30 desayunamos copiosamente para ir a tope de energía. La primera parte discurre por el interior de un bosquecillo. Llevamos los crampones puestos desde la salida del refugio, porque la nieve estaba lo suficientemente dura para hacer uso de los mismos y nos permitía caminar cómodamente.  

 
 
 
 

Paramos un momento en el refugio de Ordelaca

Vimos como un alud había tajado varios árboles. 

Descendemos hacia  el barranco de los Castillones, que al estar helado y nevado es perfecto para transitar. 

 Luego viene el valle de los sarrios (considerados de la élite de la escalada en el mundo animal). Tomamos un descanso para recrearnos con tanta belleza y silencio. Vimos algunos ejemplares correteando sobre el manto níveo.

Después vino la continua ascensión, que se manifestó en una sucesión de palas o planas, como la pala de Mistresa

 
Vimos a gente que ascendía con los esquíes. A medida que íbamos ganando altura, tomamos conciencia de la elevada pendiente de la pala.
   
 
   
  
  
    
 
 
  
 
  
Carmen, Francisco, Javier y César

Al fondo, finalmente, cansados de tanto subir por la cara norte, vimos la cresta del Bisaurín. La nieve estaba perfecta para ir con los crampones y siguiendo la huella que ya estaba hecha llegamos a la cumbre.  Ante había una pequeña trepada

Vimos un sinfín de montes como el Castillo de Acher o el Midi d´Ossau, sin nieve, habida cuenta su orografía, muy vertical. 

En la cumbre nos reunimos con otros siete esquiadores que en seguida iniciaron el descenso y prontamente desaparecieron de nuestra vista. 

Tomamos un tentempié. Nos recreamos con las espectaculares vistas y pasadas las dos y media iniciamos el regreso.

 Volvimos por la cara sur, por una amplísima pala. La nieve había perdido su dureza y estaba más blanda, facilitando el desplazamiento hacia el Collado de Foraton.  

Luego poco a poco, enlazamos con la GR 11, la transpirenaica, gran recorrido, de 800 kilómetros que cruza todo el Pirineo. Decidimos dejarnos puestos los crampones. El camino era un coladero lleno de agujeros. A nada que te descuidabas metías la pierna en la nieve hasta la rodilla o te quedabas sepultado hasta la cintura.

Antes de llegar echamos unos tragos de la deliciosa y fresquita agua de la fuente Fonfría.

Llegamos al refugio alrededor de las cinco. En total unas 8 horas en ruta y 1100 metros de nivel y positivo, y los mismos de negativo, para una suma de doce kilómetros.   

  Una rutaza tan exigente como disfrutona. 

ⓒ Fotos Vida y Montaña 

 

 











































 



 

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