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Mostrando las entradas etiquetadas como cine Japonés

Combates

  El boxeo bajo dos ópticas. Una la de Adonis, Creed, el hijo de Apollo. Padre al que no conoció en vida pero al que cree deberle algo: su vida. Porque subir a un cuadrilátero entraña siempre un riesgo. La otra, es el combate de Keiko, una mujer sorda japonesa que encuentra en el boxeo una liberación, una forma de conocerse, y la posibilidad de dejar la mente en blanco.   Si Adonis es puro músculo, un cuerpo cincelado con buril a semejanza de un héroe escultórico griego, Keiko es pequeña, frágil, pero corajuda. Aprende rápido, es ágil y voluntariosa. Si las películas de boxeo caen en la gesta, en la épica del esfuerzo, Keiko cae de lado de la sensibilidad y la vulnerabilidad. Keiko me deja ko. Adonis, no.

Drive my car

  Tres relatos de Haruki Murakami le sirven a Ryûsuke Hamaguchi para alumbrar una película espléndida. Narraciones orales a la lumbre del sexo. El sexo como lubricante de la imaginación. Las obras de teatro de Chéjov como patrimonio de la humanidad, de la memoria y del sentimiento, por cuanto nos interpelan, todavía hoy. Road movie y el teatro en la pantalla. Personas heridas, lamentando pérdidas. Ya sea una esposa, ya sea una madre. Dejar morir a alguien es tanto como matarle. Una clarividencia tan dolorosa como redimidora en el contacto, en el abrazo. Cine de palabras hecho con imágenes. Y viceversa.