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Mostrando las entradas etiquetadas como cine USA

Sueños de trenes

  Después de ver la película, leí la reseña que escribí en su día, cuando acabé la novela de Denis Johnson . Veo que el libro y la película tienen poco que ver (la película incide más en lo introspectivo). El protagonista, Robert Grainier, vive ocho décadas. Pero tras un hecho infausto parece que toda su vida posterior careciera ya de propósito; la cual durará casi cinco décadas mas. Llegará a ver al hombre en el espacio. No conocerá Robert a sus padres biológicos. Sin hermanos ni familia, la llegada de una mujer y la hija con ella, serán su tabla de salvación, su cable a tierra. Luego el naufragio. Robert se convierte en un ermitaño, abunda en la soledad y el silencio. Se verá atormentado por los fantasmas personales y será incapaz de perdonarse a sí mismo. El no estar (Robert trabaja talando árboles y pasa temporadas fuera de casa: una cabaña en un bosque, junto al río) cuando se hizo necesario lo irá devorando. Olvidemos cualquier grandilocuencia, aquí el espectáculo es mínimo,...

Frankenstein (Guillermo del Toro)

    El espectador es aquí el juez clemente que en sus manos ponderase dos historias: la del verdugo y su víctima. La del delirante científico e inventor Víctor, y la de su innominada criatura hecha a retazos, metáfora imposible de la victoria de la vida sobre la muerte. La criatura monstruosa, por desconocida, será rechazada por su creador, a pesar de su naturaleza bondadosa. Gran problema es la inmortalidad para quien no deseó nacer. La criatura busca más el amor que el alimento, la palabra amigo en labios ajenos es para él pan candeal. Incluso es capaz de perdonar. Monstruo, dicen. 

Nadie 2 (Timo Tjahjanto)

El cine de acción no precisa hoy de actores musculados como Stallone, Schwarzenegger, Seagal, Van Damme o Norris y busca a otros como Reeves o Odenkirk . El título lo dice todo: Nadie 2 , secuela de Nadie . El Don Nadie es un padre de familia, también una máquina de matar. En la necesidad de pasar tiempo en familia con su mujer, hijos y padre, acuden al parque de atracciones de Plummerville . La idea es fabricar recuerdos y abrillantar los ya existentes. Violencia a troche moche, magistrales coreografías, explosiones, tiroteos. Odenkirk brilla en cada escena. Dirige Timo Tjahjanto ( Fuera de las sombras ).

Los pecadores (Ryan Coogler)

  En Pecadores todo es desmedido, brutal, delirante y salvaje: la música, los personajes y las historias, para ofrecer al espectador, ya en su tramo final, una deriva totalmente inesperada. La música es fascinante, el galpón donde se oficia es el templo del pecado, bajo la observancia de una moral rancia y encorsetada. El epítome es el hijo del predicador, que no quiere biblias sino tocar la guitarra y en sus cuerdas vocales reafirmarse y ser. El color púrpura es aquí el de la sangre. La música el grito de guerra contra la esclavitud. La mezcla de géneros un festín audiovisual.