Ir al contenido principal

Hamnet (Chloé Zhao)

 

 

La lectura de la novela me dejó frío, sin embargo la película sí me ha tocado la fibra. El tema central no puede ser más dramático: la muerte de un hijo. ¿Cómo arrostrarlo?  

Antes surge el amor entre Agnes y William. Él es hijo de un curtidor de pieles despótico, que se gana un dinero enseñando latín. Ella es la hija de una curandera o bruja. Agnes ve en William algo especial, la herida abierta del arte. El enamoramiento da paso a la procreación de tres criaturas. Dos hijas y un hijo: Hamnet. Una relación muy especial de Hamnet y su hermana melliza Judith. Juegan a intercambiarse, a confundir a su padre con sus vestimentas, y más tarde a la Parca, para su mal. ¡Pobre Hamnet!

William se muda a Londres. Agnes sabe que si quiere mantenerlo a su lado debe dejarlo ir, porque el pueblo castra cualquier atisbo de creatividad. William como el halcón de Agnes precisa de horizontes ilimitados tanto como del calor del hogar. Luego acaece una muerte que puede abocar a los padres a la locura. A la madre Agnes la trastoca toda entera. No es para menos. Al padre, William Shakespeare, la muerte del hijo será arrostrada (o esa es la pretensión) a través del arte, de la escritura, de teatro, como elemento catártico ¿qué no son si no todas las tragedias griegas? La manera que el público tenía de purgar sus penas, de explicarse sus cuitas, de reflexionar sobre los pesares de sus existencias. Un mal que compartido era menos mal. 

Nada sabe Agnes de la labor creativa de William hasta el emotivo final. Momento en el que entenderá muchas cosas, en que todo toma sentido (dentro del sindiós de la existencia), en el que una mirada lo dice todo.  

Jessie Buckley como Agnes y Paul Mescal como William están soberbios. Una película de Chloé Zhao muy notable.

Comentarios