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Mostrando las entradas etiquetadas como cine griego

Vida en pausa (Alexandros Avranas)

  La burocracia y la empatía son rectas paralelas. Lo comprueba una familia rusa solicitante de asilo en Suecia. El estado sueco les ofrece una casa, escolarización para las hijas…, pero cuando llega la hora de la verdad, no encuentran motivos suficientes para concederles el asilo. Antes de ser deportados, las dos hijas sufren un desvanecimiento que les llevará al coma. Lo que permite alargar su estancia en el país sueco. Al parecer son muchos los niños de familias emigrantes a otros países los que sufren este síndrome. A saber qué han visto y sufrido, qué clase de imágenes, sueños, pesadillas y recuerdos pueblan sus tiernos cerebros.  El Estado del bienestar sueco es frío como un témpano de hielo, acerado como un bisturí, gris como los cielos escoceses. Finalmente, al igual que los insectos que van buscando el fanal, y la luz, así hará también esta familia rusa: buscar la luz, el sol, las canciones, el tacto y el contacto, el abrazo, su lengua madre, las palabras, el calo...

Pari (Siamak Etemadi)

  No siempre las cosas salen bien. Olvidemos pues los finales felices. En Pari , debut en la dirección de largometrajes de Siamak Etemadi (iraní residente en Atenas), responsable asimismo del guion, el matrimonio iraní, formado por Farrokh y Pari, se traslada a Atenas al encuentro de su hijo Babak, al que no ven desde hace dos años. Me recuerda la premisa a la película Sirât . Parejo es también el desenlace. En términos contables podemos pensar que la película ofrece como resultado un balance suma cero, es decir, que las ganancias y las pérdidas se compensan. La ganancia viene por la vía de superación de Pari, su capacidad y voluntad para superar cualquier obstáculo y sacar las castañas del fuego. En Atenas Farrokh se desespera, pues no habla ni griego ni inglés y en su lengua madre, el farsi, nadie lo entiende. Es Pari la que debe lidiar con los extraños y llevar a cabo las pesquisas oportunas para intentar ponerse en la pista de Babak. Atenas está en pie de guerra. Menudean la...

Attenberg (Athina Rachel Tsangari)

  Hay películas como Música de Angela Schanelec o Attenberg de Athina Rachel Tsangari que desafían lo convencional y abundan en los derroteros de lo incomprensible. Se acumulan conductas extrañas, procederes espasmódicos, y la juventud de Marina hendiendo aquí la gelatina del presente. Attenberg es Attenborough ; los humanos también podemos ser animales objetos de estudio, más parecidos de los que nos imaginamos. La cámara es el bisturí, la lente disecciona. Marina acompañará a su padre en su camino hacia la muerte. Descubrirá el sexo y los límites de la amistad. La extrañeza está aquí servida. También el asombro. ¿Atina, Athina? Sí.