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Mostrando las entradas etiquetadas como Ápeiron Ediciones

Cuando el corazón se cierra hace más ruido que una puerta (Francisco Hermoso de Mendoza)

  Ya a la venta en  la web de Ápeiron Ediciones y Distriforma , y en breve en la Casa del libro , Todostuslibros , Amazon , Agapea , Libelista , Elkar , Popular libros , Fnac , Librería Proteo , Lalibreríaonline . También físicamente en las librerías de Santos Ochoa , mi novela negra Cuando el corazón se cierra hace más ruido que una puerta . Ápeiron Ediciones; 2025; 126 páginas . P.V.P. : 14 Euros     Sinopsis : Cuando el corazón se cierra hace más ruido que una puerta es otra vuelta de tuerca más en la singular novelística de Francisco Hermoso de Mendoza. El reencuentro de un grupo de amigos y sus parejas en una Casa Rural durante cuatro días, pasará de ser algo entrañable y amistoso a convertirse en una escalofriante, violenta y claustrofóbica pesadilla. Un contundente thriller, inquietante , oscuro y psicológico en el que el autor muestra las miserias humanas en todo su esplendor. Novela coral, misteriosa y trepidante cuyos inesperados giros mantendrá...

Muerte en reversa

Muere. Asfixiado. Sin oxígeno. Corazón órgano inútil. Aplastado antes sobre la valla. En el puesto fronterizo de Na­dor. España al otro lado, estirando el brazo. No ha dejado de intentarlo. La tenacidad la aprendió de su madre. Un intento fallido tras otro. Como una pelota de frontenis rebota hacia el interior una docena de ocasiones: Beni Melal, Chichaoua, El Kela des Sraghna... Marruecos es un muro. No puede es­perar en Oujda la posible concesión del asilo. Ahora está en Argelia, en Maghnia. No conocerá el amor. Sueña con fron­teras porosas. Ha perdido la cuenta de las veces que lo han desvalijado. Duerme bajo un puente. Trabaja en lo que sea. Un pensamiento: sobrevivir. Obtiene una miseria por doce horas de trabajo diario como peón. Otra vez a un centro de internamiento en Libia. Cuando ya ve el final unos brazos lo suben a una embarcación. Caen de la barca neumática. Surca el mediterráneo. Deja tierra firme. Anhela vivir en paz. Tener una vida. Camina hacia Libia. El mapamundi es u...

Las cositas del escribir

  E n cuanto a Las cosas del escribir, 2024 ha sido para mí un año muy fructífero, con la publicación del ensayo Una invitación a la lectura de la obra de Roberto Vivero (Ápeiron Ediciones) y la novela Los días del devenir (Ápeiron Ediciones).  Además, esta bitácora que ha cumplido ya los tres años, se ha visto enriquecida con 117 entradas misceláneas, dedicadas a películas, series televisivas, libros, obras de teatro, viajes, excursiones montañeras, cuentos, relatos, pensamientos y reflexiones. A lo que he de añadir alrededor de setenta reseñas de libros publicadas en el blog literario Devaneos .

Las cositas del leer (primero)

  Los caminos de la lectura son inescrutables. Lo constato cuando descubro que Esther Bengoechea presenta en el Centro de Miguel Delibes, el 28 de diciembre, la novela La Lluvia de Camille que obtuvo el premio de Novela Histórica Rrose Sélavy, 2019. A esta última la desconocía, hasta que hace cinco días comencé a leer la novela Minimosca de Gustavo Faverón. En las primeras páginas de la novela aparece Duchamp y también el mismo Duchamp bajo la apariencia de su creación femenina, Rrose Sélavy. Ahora tengo ganas de leer la novela de Esther y de seguir avanzando en la de Gustavo.   

Vídeo de la presentación de Los días del devenir

Vídeo de la presentación de la novela Los días del devenir ( Ápeiron Ediciones, 2024 ) , en Santos Ochoa (Logroño, Calvo Sotelo, 19). Muy bien acompañado por Jorge Fernández Carracedo.  

Últimas noticias de la humanidad (relato)

¿Cómo era posible que en 2089 aún hubiera calvos cuando los tetrapléjicos hacía ya décadas que habían abandonado las camas y sillas de ruedas para volver a hacer vida normal; cuando la luna estaba desquiciada con tanta despedida de soltera conculcando y emponzoñando sus dominios cada fin de semana; cuando los paquetes de HORIZON que monopolizaban el irrespirable espacio aéreo viajaban por el aire con la ligereza de una pluma (licencia poética del narrador, dado que ya no había aves en el cielo ni árboles en la tierra y las únicas plantas conocidas eran las petroquímicas) hasta llegar a los hogares domóticos, cuyas azoteas estaban revestidas en su totalidad con placas solares, acogiendo en un espacio minúsculo el amerizaje de los drones; cuando se preparaban viajes espaciales, evidentemente a precios astronómicos, para ir a visitar nuevas galaxias recién descubiertas. Sí, el infinito al alcance de la mano, no de cualquiera, por supuesto, sino de unos pocos ¿afortunados?, dado que el p...