1 Todo comenzó con la disección del corazón. Fue aquella la primera vez que Lucas vio el misterio oculto en el interior de un animal. Cuando muchas tardes, en el patio del colegio, caía al suelo y regresaba a casa con las rodillas ensangrentadas, la sangre manchando el chándal, mil veces remendado por su madre, parecía no formar parte de su cuerpo, sin alcanzar a entender Lucas cómo era posible que de su interior saliera aquel líquido rojizo, denso, que al chuparlo le sabía a hierro. En el laboratorio, los alumnos mantenían la vista fija en las manos de la profesora, que con el bisturí en la mano izquierda iba seccionando las partes del corazón del cerdo dispuesto sobre la mesa. Lucas y Raúl miraban el corazón de la profesora en la distancia y el suyo, en la proximidad, con aprensión y asco. También con miedo, fabulando que en cualquier momento el corazón fuese a salir por patas. Tuvo Raúl la ocurrencia de arrimar su cara al corazón. El lóbulo rozando el músculo inerte....