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Mostrando las entradas etiquetadas como película

Tres kilómetros al fin del mundo

    En la película Tres kilómetros al fin del mundo parece cumplirse la máxima Pueblo pequeño infierno grande . Adi, de 17 años, recibe una paliza de dos vecinos. El motivo es la homosexualidad de Adi. Los padres, lejos de ayudar a Adi, apoyarlo y denunciar la agresión tratarán de que esta no trascienda (en el pequeño pueblo rumano donde viven, en el margen del Danubio, que su hijo sea homosexual es un escarnio muchísimo peor que el que fuese un delincuente) y recurrirán, no a la policía, sino a un cura, para que el clérigo sane su alma enferma, llegando incluso a exorcizarlo. El padre de los agresores está muy bien relacionado con las altas esferas y logrará que la agresión no siga la causa judicial, mientras que con el padre de Adi tratará de llegar a un acuerdo para que a cambio de no denunciar a su hijos, le condene una deuda con él contraída. Emmanuel Pârvu, director de la película, muestra en toda su crudeza (basta ver el rostro después de la paliza) toda la inquina hac...

Hermanos de sangre (Hermanos D' Innocenzo)

  La terra dell'abbastanza , traducida al castellano con el manido título de Hermanos de sangre, supuso el debut en la dirección de los hermanos (Damiano y Fabio) D' Innocenzo . También podía haberse traducido como La tierra de la suficiencia , lo cual por una parte no dejaría de resultar irónico viendo el proceder de los dos jóvenes, Mirko (muy convincente Matteo Olivetti ) y Manolo, que viven en el barrio periférico romano de Ponte di Nona , quienes se ganan un dinerillo repartiendo pizzas a 30 euros la jornada, cuando una noche camino de casa atropellan involuntariamente una persona. Algo trágico se convierte para ellos en una bendición o así se lo quieren hacer creer. Ahí la suficiencia o la presunción, y también el referido carácter irónico, si atendemos a la idoneidad y competencia de los jóvenes.   El promisorio porvenir será un aciago espejismo, porque de la misma manera que el bólido pasa de cero a cien en pocos segundos, Mirko y Manolo pasarán de llevar una v...

Ruido (Ingride Santos)

Lati (Latifa Drame) es tierra de nadie. Sus padres vinieron de Mali y se afincaron en España, en Barcelona. El padre, músico, murió dos años atrás. Lati respeta a su madre musulmana, pero quiere llevar otra vida y el rap será su punto de fuga, la única bala en la pistola.     Lati maneja el lenguaje y las rimas, pero como le hace ver su entrenadora, Judy, necesita tener algo qué contar si quiere rapear en serio.   Las batallas de freestyle son subirse al ring y utilizar la lengua afilada en lugar de puños. Lati será el blanco de todas las embestidas de los raperos. Querrán crucificarla por ser extranjera, por ser musulmana, por ser negra, por estar gorda, por parecer un chico, por no saber rapear. La pondrán a caldo perejil, pero cuidado con Lati, La Tiniebla , porque si abre la boca se abre la caja de Pandora.   Tengo la sensación de haber visto más un cortometraje que una película, pero me gusta el tono combativo, la palabra como arma. A fin de cuentas la aut...

Una femmina (Francesco Costabile)

  Sigo visionando películas sobre ese monstruo social conocido como mafia. El otro día comentaba Ti mangio il cuore . Ahora cambiamos la Puglia por Calabria (en la punta de la bota italiana). Aquí la mafia local es la  Ndrangheta .  Aquí el Diablo no se viste de Prada Rosa es una flor que dio a nacer en un vertedero moral. Vive junto a su abuela y su tío: dos diablos. La madre de Rosa murió asesinada. Rosa lo irá descubriendo poco a poco. El enemigo no está a las puertas, está dentro.    La tesitura de Rosa es qué hacer con una familia como la suya, en el corazón de la ndraguetta . Bajar la mirada cuando su tío le habla, recrimina y amonesta y hacer la vista mórbida a todo cuanto sucede a su alrededor; todo relacionado con la violencia, las venganzas, el trapicheo. O el acaecer de una metamorfosis que nadie espera: que la rosa se convierta en un cactus espinoso, en una planta carnívora. Y no agachar las orejas sino sacar pecho. No ser más una víctima silente si...

Ti mangio il cuore (Pippo Mezzapesa)

  El ánimo de venganza se pasa como un testigo entre generaciones, así los Malatesta y los Camporeale . El niño vive en el promontorio de Gargano (en la Apulia) y ve cómo una familia local (los Camporeale) masacra a toda su familia y cuando ya es adulto, el objetivo de Michele Malatesta es matar a todos aquellos que acabaron con su padre.   Tommaso Ragno es Michele Malatesta El hijo de Michele, Andrea, parece querer seguir otros derroteros, hasta que se enamora de Marilena (muy solvente la actriz Elodie ), la mujer del mafioso local (del clan de los Camporeale), que permanece escondido.  No se puede echar más leña al fuego. El calentón de la pareja tiene consecuencias funestas pero predecibles. El amor prende rápido y con la misma fuerza se apaga. Pero antes del rescoldo llegará otro hijo. Marilena al decidir vivir con Andrea, debe dejar sus dos hijos pequeños atrás. El futuro que le espera al bambino no es prometedor, así que Marilena debe poner tierra por medio...

Sueños de trenes

  Después de ver la película, leí la reseña que escribí en su día, cuando acabé la novela de Denis Johnson . Veo que el libro y la película tienen poco que ver (la película incide más en lo introspectivo). El protagonista, Robert Grainier, vive ocho décadas. Pero tras un hecho infausto parece que toda su vida posterior careciera ya de propósito; la cual durará casi cinco décadas mas. Llegará a ver al hombre en el espacio. No conocerá Robert a sus padres biológicos. Sin hermanos ni familia, la llegada de una mujer y la hija con ella, serán su tabla de salvación, su cable a tierra. Luego el naufragio. Robert se convierte en un ermitaño, abunda en la soledad y el silencio. Se verá atormentado por los fantasmas personales y será incapaz de perdonarse a sí mismo. El no estar (Robert trabaja talando árboles y pasa temporadas fuera de casa: una cabaña en un bosque, junto al río) cuando se hizo necesario lo irá devorando. Olvidemos cualquier grandilocuencia, aquí el espectáculo es mínimo,...

Frankenstein (Guillermo del Toro)

    El espectador es aquí el juez clemente que en sus manos ponderase dos historias: la del verdugo y su víctima. La del delirante científico e inventor Víctor, y la de su innominada criatura hecha a retazos, metáfora imposible de la victoria de la vida sobre la muerte. La criatura monstruosa, por desconocida, será rechazada por su creador, a pesar de su naturaleza bondadosa. Gran problema es la inmortalidad para quien no deseó nacer. La criatura busca más el amor que el alimento, la palabra amigo en labios ajenos es para él pan candeal. Incluso es capaz de perdonar. Monstruo, dicen.