Cien textos de cien palabras y cien fotografías hechas con el móvil. El resultado: Breviario del instante.
Quizás una autobiografía mínima, 2.0 y en ¿segunda persona? Aquí están
las huellas (en la arena) que dejan los viajes, el poso (u hollín) de
las lecturas y el cansancio y el parejo gozo de las excursiones en la
montaña. Palabras aventadas por el asombro, la perplejidad, y el
extrañamiento. Para dar cuenta de lo efímero, como el pensamiento
escurridizo o el lubricán que apenas dura unos segundos. Un poema no se termina nunca, solo se abandona, dejó dicho Valéry. El breviario, ídem.

Comentarios
Publicar un comentario