La línea invisible (dirigida por Mariano Barroso) sería la línea roja que separa la reivindicación política de la lucha armada. En seis capítulos de 45 minutos vemos cómo se llevó a cabo el primer asesinato de la banda armada ETA, en 1968. También como se le puso nombre a la banda: Euskadi Ta Askatasuna (ETA) o País Vasco y Libertad. Txabi Etxebarrieta es profesor universitario, idealista, que decide inmolarse por la causa vasca. Muere tiroteado en un control policial. Antes, Txabi, junto a otro miembro de la banda han asesinado al joven José Antonio Pardines, guardia civil de tráfico. Comienza así una espiral de violencia que finalizó en 2011 con 863 asesinados por parte ETA.
No hay mucho contexto en la serie: alguna huelga obrera, la fundación de ETA, los preparativos para llevar a cabo el primer asesinato, los movimientos llevados a cabo hasta que Txabi se pone al frente de la banda apostando por la lucha armada, el papel que juegan gente como El Inglés (Julen Madariaga), teórico, que en su caso ve los toros desde la barrera (aunque años más tarde fue condenado a cuatro años de cárcel en Francia por colaboración con ETA), desde Francia. Quieren hacer del País Vasco otro Argel. Después de la muerte de Txabi, ETA responde asesinando a Melitón Manzanas, hombre del régimen. Se evidencia también qué suponía vivir bajo una dictadura y las dinámicas represivas del poder.
Quien no sepa nada de lo que pasó en España durante las casi cuatro décadas que
ETA estuvo matando no creo que la serie le aclare mucho al respecto, pero, al
contrario que con otras series o películas sobre infiltrados, aquí la serie nos
sitúa en el origen, en ese momento crucial, en la línea invisible que cruzó ETA
y que tanto dolor, sufrimiento y víctimas causó para nada.

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