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Ósmosis

  Te preguntas si la ósmosis también opera en el mundillo literario cuando ves tu novela desfajada al lado de la cuasi coetánea Camilla Läckberg , la reina sueca de la novela negra. Examinas la faja de la sueca (sin el menor ánimo morboso) y a riesgo de caerte de espaldas te preguntas si existe la Ayuda al Desarrollo de otros Escritores , si un ridículo 0,7% de esos 39 millones de lectores que leen a Camilla, hablamos de 273000 lectores, te serán transferidos por la referida ósmosis, al ser compañeros de estantería. Quizás la borra del café humeante te ofrezca alguna pista.
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Garravento, la garra al viento

    De Álvaro había leído parte de su Abisal, libro de zonas y figuras. De aquel ensayo bien puede emerger esta figura garraventesca, aguila convertida en arma blanca, en manos de una mujer que quiere cobrarse su venganza cuando tres blogueros (un escritor, una editora y un corrector y crítico literario), presuntos amigos de su marido Manfredo, publican en sus respectivos blogs, sendas reseñas demoledoras sobre un trabajo del susodicho, titulado Kant y la vida extraterrestre . Si Nietzsche ya gozó de su Anti-Nietzsche , el modesto e ignoto Manfredo, también sera acreedor de su Anti-Manfredo por partida triple. Una crítica adversa puede traer consecuencias imprevisibles, tres son demasiado. Así Manfredo sufre un ictus y se convierte luego en un vegetal. Florinda, su joven mujer gallega, decide tomar cartas en el asunto, y valiéndose de sus conocimientos de la cetrería, lleva a cabo un certero, o cetrero, plan. Eso en teoría, porque la venganza no implica elaborar el crimen per...

Por tierras navarras

  Aún a finales de marzo, a las nueve de la mañana, hace un frío que pela y las manos en el manillar se ofrecen agarrotadas, hasta que en La Población, en las faldas del León Dormido, las frotas con brío, no para hacer fuego, pero sí para hacerlas entrar en calor, camino del Santuario de Codés, al que no podéis acceder por una pista devenida en venero, por donde fluye mansamente el agua límpida, así que por el asfalto llegaréis al lugar sagrado, y no para rezar, sino para tomar un café con leche bien caliente con una magdalena, en la hospedería, para luego de regreso, dejando Azuelo a vuestra derecha -pueblo que habéis visitado a la ida, probando el fresca agua de los caños de la fuente- paráis en Torralba del Río, en una visita totalmente inopinada.    Os sorprende, callejeando por sus calles desiertas, leyendo los carteles explicativos, que el Coco , el Sacamantecas , sea aquí un pobre cantante, un guitarrista para más detalles, el Pobre Guitarras , el responsable de ...

¿Conectados?

  En The Game , Baricco hablaba hace un lustro de los móviles como un segundo corazón. Hablaría hoy de un corazón primario. Objeto dispuesto en las mesas de trabajo, en las manos como alerones horizontales de nuestras orejas. Aparato iluminado constantemente al ritmo de las notificaciones. De tal manera que el presente se torna orgánico y el aparato es hoy un apéndice, la proyección de nuestro yo, aquel Tamagotchi hoy inteligente que no deja de reclamar nuestra atención constantemente, despejando de nosotros todo lo demás. Vaciado que subsume y conecta, desconectándonos. Del solipsismo a la más radical indiferencia hay un paso.