Menudean en el bar las camisetas rojas y blancas. Entre ellas cuatro albicelestes. Aumenta la tensión. El alcohol desenmascara los bajos instintos. Arrecian las palabras gruesas. De animar a insultar. Corren los minutos. Cuando ya se avizoran los penaltis, golazo de Ferran. Luego, el delirio. El martillo pilón no cesa: Pita ya, pita ya, a llorar a la llorería, puto enano, perros .. .. Entre las camisetas albicelestes una adolescente llora desconsolada. La cara en los antebrazos. Pitido final. Una joven con la ...