El sexo es salvación y perdición. Laura conoce a Ruben una noche, comienzan a salir durante unas semanas y unos cuantos polvos después ella queda embarazada. Ruben tiene un garito, un hijo inesperado y su disponibilidad para ejercer de padre es nula. Laura debe lidiar con el recién nacido sola. Primero con la ayuda de los padres, luego sola. Los amigos se hacen a un lado; si se ofrecen es para ir de fiesta. A Laura la maternidad le viene grande porque sigue siendo una niña y necesita que la cuiden, cuando es ella la que cuida de su hijo como buenamente puede, viviendo en una casa que le han dejado y colocando al niño en ludotecas públicas para ir a trabajar y ganar un dinerillo con el que ir tirando. La vida en Barcelona le es muy jodida. Pero antes de conocer a Ruben Laura tuvo una vida. Laura trabajaba en Berlín. El amor, o el deseo, o la inconsciencia le lleva a atender los cantos de sirena y no coger el avión de vuelta a Berlín y quedarse por tanto en tierra. No sabe entonces...