Te preguntas si la ósmosis también opera en el mundillo literario cuando ves tu novela desfajada al lado de la cuasi coetánea Camilla Läckberg , la reina sueca de la novela negra. Examinas la faja de la sueca (sin el menor ánimo morboso) y a riesgo de caerte de espaldas te preguntas si existe la Ayuda al Desarrollo de otros Escritores , si un ridículo 0,7% de esos 39 millones de lectores que leen a Camilla, hablamos de 273000 lectores, te serán transferidos por la referida ósmosis, al ser compañeros de estantería. Quizás la borra del café humeante te ofrezca alguna pista.
De Álvaro había leído parte de su Abisal, libro de zonas y figuras. De aquel ensayo bien puede emerger esta figura garraventesca, aguila convertida en arma blanca, en manos de una mujer que quiere cobrarse su venganza cuando tres blogueros (un escritor, una editora y un corrector y crítico literario), presuntos amigos de su marido Manfredo, publican en sus respectivos blogs, sendas reseñas demoledoras sobre un trabajo del susodicho, titulado Kant y la vida extraterrestre . Si Nietzsche ya gozó de su Anti-Nietzsche , el modesto e ignoto Manfredo, también sera acreedor de su Anti-Manfredo por partida triple. Una crítica adversa puede traer consecuencias imprevisibles, tres son demasiado. Así Manfredo sufre un ictus y se convierte luego en un vegetal. Florinda, su joven mujer gallega, decide tomar cartas en el asunto, y valiéndose de sus conocimientos de la cetrería, lleva a cabo un certero, o cetrero, plan. Eso en teoría, porque la venganza no implica elaborar el crimen per...