No veo en Sundown la radicalidad que hay en otras películas de Michel Franco . A ratos tenía la sensación de estar viendo un episodio de White Lotus , a saber, un resort en un lugar paradisíaco, aquí Acapulco, una familia adinerada, una llamada de teléfono que obliga a regresar a todos a Londres, salvo a Neil, uno de los hermanos, que alega para quedarse el haber perdido el pasaporte. O eso dice. En esa tregua, o distanciamiento el espectador se pregunta por qué decide quedarse Neil, qué espera encontrar en Méjico, ¿acaso mudar de piel? ¿enamorarse? ¿dejarse vivir? Cambia entonces el resort por un hotel cercano a la playa y se abandona al día a día, de tal suerte que encuentra el amor. O eso parece. Luego, dado que la película se demora sin altibajos, Franco saca el as en la manga para explicar el comportamiento de Neil, cuando lo mejor en estos casos es no explicar nada, dejar que todo fluya, consumar la indiferencia, abandonar cualquier traviesa moral y ab...