La serie belga Esto no es un misterioso asesinato son seis episodios de 45 minutos cada uno. Me gusta mucho la puesta en escena, un glamour enriquecido por lo artístico, que sitúa al espectador en el ojo del huracán creador.
En los años 30 del pasado siglo, en el castillo propiedad de Lord James, se reúnen las máximas figuras del surrealismo: pensemos en figuras como Dalí (acompañado de Gala), René Magritte o fotógrafos como Man Ray o Lee Miller. Allí tendrá lugar una exposición en donde los autores expondrán sus obras, que serán posteriormente compradas por gente acaudalada, como la mecenas Peggy Guggenheim.
Unos pocos días ante de la exposición Sheila Legga, artista de vanguardia, aparece asesinada. La escena del crimen es la misma que la aparece en un cuadro de Magritte.
Vemos poco a poco que el asesino es un artista, que cada muerte -pues habrá más de una-, sigue unos criterios artísticos.
Scotland Yard se pone manos a la obra por medio del detective John Thistlethwaite y a su ayudante Mary Quant. Sin embargo, Magritte, descartado prontamente como asesino, se dedica a investigar por su cuenta. Su sagacidad y buen instinto le llevará a erigirse en un Hércules Poirot de Agatha Christie.
Una intriga muy bien dosificada, una fotografía primorosa, una banda sonora que me recuerda mucho a la serie White Lotus y unas interpretaciones notables, dan como resultado un artefacto muy interesante y original. Está disponible en Filmin.


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