La sombre de mi padre (disponible en MUBI) es la primera película nigeriana seleccionada en Cannes. El padre, Fola, es una sombra, va y viene al hogar. Un día aparece por casa y los hijos le reprochan que se vuelva a ir. La madre, trabajando, no está en casa. El padre accede a que ambos lo acompañe a Lagos. Muy sutilmente los hijos van accediendo a una realidad para ellos inédita, la de un mundo por descubrir.
En este aspecto la película es muy sensorial. A ello contribuye la límpida fotografía y la muy plausible labor de sonido. Todo llama la atención de los dos pequeños, el ruido en las calles, el tráfico, los niños inválidos, el comercio en las calles. Son 24 horas las que el padre pasará con sus hijos, durante un día muy significativo de 1993, porque tras un proceso electoral todo parece que vaya a cambiar. El Partido Socialdemócrata, el MKO de Abiola sucederá a los militares. Sin embargo el militar Abacha, no parece dispuesto a perder el poder y revoca el resultado electoral.
La película es un tributo de Akinola (el director) hacia su padre. Wale, hermano de Akinola es el guionista. Padre al que no conocieron. Y la ficción plantea qué hubiera pasado si podrían haber compartido aunque fuese un día juntos los tres. La paternidad, la ausencia, la memoria, la pérdida. Todo esto está presente en la película, desplegado de una manera muy sensible y entrañable.

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