Laura Stern es una mujer contra el sistema. En su farmacia se reúnen mujeres que sufren acoso a manos de sus parejas o ex parejas. Un día, una de estas mujeres, ve cómo fuera le espera su ex. Aterrorizada no sabe qué hacer. Tiene que ir a buscar al hijo a la guardería y Laura y el resto de mujeres de la asociación, como una guardia pretoriana, salen de la farmacia creando un enjambre alrededor de ella para protegerla. Es inútil. El ex saca un arma y le pega dos tiros. La mujer muere en la calle. A menudo vemos las acciones, pero no las consecuencias de las mismas, sobre todo en las películas de acción.
Esta serie francesa, creada por Akim Isker, abunda en lo introspectivo, por ende, en las consecuencias de nuestras acciones u omisiones. Laura ve que ni la policía ni la justicia hacen que los agresores y maltratadores de mujeres reciben el peso de la justicia, que a menudo, si llega, llega tarde y mal.
¿Qué puede hacer Laura cuando ve cómo a su alrededor las mujeres mueren o son violadas o maltratadas sin que haya nadie que pueda defenderlas? Escucharlas, prestarlas atención, ofrecerles un hombro sobre el que llorar… todo esto no es suficiente, al menos para Laura, movida por una empatía radical, porque el sufrimiento de las mujeres de la asociación lo vive como propio.
Esto también tiene consecuencias en su ámbito familiar. Supone un desapego tanto de su marido como de sus hijos, que le reprochan sus ausencias, que no le ven el pelo, que la echan de menos. Pero como aquella heroína que está dispuesta a sacrificarlo todo por una causa, Laura también está dispuesta a cruzar cuantas líneas rojas sean necesarias para salvar a las mujeres que ella cree que están a un tris de ser asesinadas. Hechos que tienen consecuencias, también morales, cuando la conciencia media sobre los actos propios.
Es muy interesante la vis judicial de la serie, con los postreros alegatos a favor y en contra de las acciones de Laura; acerca de qué papel y sentido tienen hoy la justicia ante una realidad tan sangrante y tan letal para las mujeres.
No le resta ni un ápice de verosimilitud el hecho de que la serie sea una ficción, porque todo lo que se cuenta en la misma es creíble. Se echa mano de la realidad para crear una historia desarmante y terrorífica, que necesita del debate, y sobre todo de soluciones efectivas que salven las vidas de las mujeres en riesgo.
Valérie Bonneton como Laura borda su papel. Su rostro es un poema, sus ojos un océano proceloso. Una miniserie (cuatro episodios de 50 minutos) brillante, necesaria, disponible en Filmin.

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