La joven Fátima libra una guerra contra su naturaleza. Practicante del Islam no ve el acomodo entre su religiosidad y el hecho de que le gusten las mujeres. Un joven la pretende y ya la quiere en matrimonio aunque Fátima no ha cumplido todavía los dieciocho. En una aplicación para el móvil, tras registrarse, puede conocer a otras mujeres, aclarar su orientación sexual y disfrutar del sexo con otras mujeres. No parece que su corta edad, ni el vivir con sus padres (de origen argelino), le prive de poder dormir fuera de casa repetidas noches cuando le viene en gana. Su ingreso en la universidad, su entrada en la edad adulta, va de la mano de la emancipación. Es el momento de decidir entonces cómo quiere que sea su vida. El meollo de la película es la manera en la que Fátima sufre y lo difícil que le resulta el comunicar lo que siente a su entorno más cercano, comenzando por su madre, por mucho que esta le anime a abrirse. Sin estridencias todo fluye aquí con naturalidad, en un despertar sexual no exento de dudas y temores por parte de Fátima, muy bien interpretada por Nadia Mellit.

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