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yo siempre a veces (Marta Bassols, Marta Loza)

 

El sexo es salvación y perdición. Laura conoce a Ruben una noche, comienzan a salir durante unas semanas y unos cuantos polvos después ella queda embarazada. Ruben tiene un garito, un hijo inesperado y su disponibilidad para ejercer de padre es nula. Laura debe lidiar con el recién nacido sola. Primero con la ayuda de los padres, luego sola. Los amigos se hacen a un lado; si se ofrecen es para ir de fiesta. A Laura la maternidad le viene grande porque sigue siendo una niña y necesita que la cuiden, cuando es ella la que cuida de su hijo como buenamente puede, viviendo en una casa que le han dejado y colocando al niño en ludotecas públicas para ir a trabajar y ganar un dinerillo con el que ir tirando. La vida en Barcelona le es muy jodida. Pero antes de conocer a Ruben Laura tuvo una vida. Laura trabajaba en Berlín. El amor, o el deseo, o la inconsciencia le lleva a atender los cantos de sirena y no coger el avión de vuelta a Berlín y quedarse por tanto en tierra. No sabe entonces que está embarazada. La llegada del hijo abre el suelo a sus pies. Nace, por ovarios, una nueva Laura, otra versión de sí misma. Berlín será el Dorado (pero ojo con el vil metal). Una vía de escape, quizás la única. Todo son disyuntivas y elecciones para Laura. Decidir para equivocarse. O no. La estupenda serie plantea todos los problemas a los que se enfrenta una madre joven (sola en su crianza) en una gran urbe, con trabajos precarios y alquileres imposibles. A Laura le asiste la juventud, el ímpetu y la energía. El final de la serie yo siempre a veces creada por Marta Bassols y Marta Loza) no resuelve nada, porque la vida es camino, prueba y error, un caminar sobre ascuas ardiendo aunque no sea la noche de San Juan. La ficción y el documental se dan la mano para vestir de tiros largos la Verdad, la de Laura, la de tantas bravas mujeres.   

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