Alzas la mirada, que no llega al cielo, frenada por el alero.
En el piso superior, en el balcón, dos hombres taladran la pared para poner un
toldo. El ruido se mezcla con el polvo y el sudor en un tarde tan tórrida.
Buscas una mesa lejos de la vertical de
los operarios. Quien sabe: un toldo volando, un tornillo, un taladro. El
resultado: una viñeta de un cómic. Acabada la faena, giran la manivela y el toldo
no se despliega. Piensas en un cohete fallido. El toldo golpea el anclaje del alero.
Se evidencia la importancia de las matemáticas.

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