Ir al contenido principal

La cronología del agua

 


Aire, inmersión, agua placentaria nada placentera abusos gritos miedo, aire, inmersión, madre alcohólica suicida ausente no madre pero madre, aire, inmersión, alcohol cogorzas magreos mamadas a tejanos, aire, inmersión, deseo masturbación frotar hasta que duela, aire, inmersión, follar con hombres artistas con mujeres autodestrucción, aire, inmersión, pared, volver al pasado astillado en fragmentos coágulos, aire, inmersión, padre sexualmente abusador airado antes fue otro luego odioso, aire, inmersión, madre de un niño nacido muerto avanzar en vertical hundirse tocar fondo habitarlo, aire, inmersión, sobrevivir sobrebeber endurecerse abrigarse con palabras fe en la escritura no abrirse de piernas, aire, inmersión, primeros relatos felatios sexo duro salvaje desollador, aire, inmersión, pared, amor doloroso destructivo memoria alcoholizada charcos de vómito triángulos sexuales, aire, inmersión, aprender a andar en bicicleta rotura de himen luego otra vez rasguños golpes moratones aprender con sangre la ira paterna al galope, aire, inmersión, la casa una cárcel la hermana mayor huyó un ejemplo un surco a recorrer, aire, inmersión, becas piscinas escritura horizonte líquido contracultura performance ser otra o más tú al masticar el pan negro de la existencia, aire, inmersión, pared, tres matrimonios equilibro precario más drogas más alcohol más precipicios, aire, inmersión, rosario de dolor cuentas de placer lamerse las heridas en la escritura explícita autobiográfica Lidia Yuknavitch visceral salvaje plana anodina, aire inmersión paredón pecera

Carmot Press. 2019. 348 páginas. Traducción de Rocío Gómez de los Riscos.


 esconder la cabeza bajo la almohada o sumergirse en el agua. Viene a ser parecido. La búsqueda del limbo, la ingravidez, la placenta, el origen, el no ser. ¿Cómo llevar a la pantalla grande el espíritu de la novela? ¿Cómo plasmar las consecuencias del abuso sexual por parte de un padre hacia su hija; todo el posterior sufrimiento y malestar? Lidia va camino del abismo, abrazando continuamente la autodestrucción en el sexo y la bebida. Y la escritura puede ser otra forma de perdición. O aquí de salvación. Para ordenar las ideas y contarse su pasado, como ejercicio de introspección. Somos polvo y cenizas y por supuesto agua, y lágrimas y sangre y flujo. Lidia no se reserva nada, todo lo da, y se rehace tras la muerte de un hijo, cuyas cenizas caben en una cajita de cartón del tamaño de un monedero. Kristen Stewart debuta como directora con esta arriesgadísima película. Quizás pensó que si solo se le daba la oportunidad de dirigir una película, que fuera esta, la desgarradora historia de Lidia. Curiosamente, también se puede estar bien acompañada debajo del agua, lejos de la soledad y la intemperie. Un final, inesperadamente, esperanzador.

Comentarios