Ir al contenido principal

Thunder road

 
Piensas en las motos como en truenos horizontales. Desde el mínimo arcén escuchas los petardazos, en tu lento desplazamiento. Ítaca es Quinto. La N-232 un mar proceloso. El virus de la velocidad los ha contagiado a todos: motoristas y automovilistas. Veinticuatro kilómetros eternos, con un perfil que es un sube y baja, y un viento en contra que convierte el descenso en llano. Ante un paisaje que es un grito: un secarral que te lleva a las tierras palestinas, donde aguzas la mirada buscando los belicosos colonos. Además pinchas. Pero el ruido se mete tan adentro que ni lo oyes. 

Comentarios