No se presenta todos los días la oportunidad de ver morir un río. O de verlo nacer en el mar. Eres testigo de la fusión o abrazo desde la cima del Zigurat. A la derecha el río, lento, demorando su final. El último estertor antes de la metamorfosis, donde mudará la piel. Ahora lo salado, antes fue dulce. Declina también el sol y la performance es de una belleza abrumadora. El viento mece los juncos y la mirada se pierde en el confín, donde río, mar y cielo son una línea fina y espumosa en el horizonte. Respiras el instante.