Late la vida en cada rincón, incluso en los solares edificables. Los apartamentos, estudios y trasteros son ahora vívida naturaleza enhiesta. Disfruta del frágil señorío del tronco, de la oculta raigambre. Late la vida en los solares que nada entiende del comercio, del SE VENDE, del capitalismo salvaje que a todo pone precio. Se esconde el sol detrás de las ramas y piensas que las campas son una reliquia del pasado. En breve la madera dará paso al encofrado, al hormigón, al ladrillo. Antes de ese día, el árbol mirará los edificios por debajo del hombro. Ójala lo veas.

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