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Alto do Poio

 

Nos anima Santiago, el valenciano, a tomar asiento y pedir un pincho de tortilla de 24 huevos. El cocinero apoya la espalda en la pared al darle la vuelta, dice. Lo pedimos. No es la de Betanzos pero el mazacote está jugoso. El bar es el Albergue del Puerto, en el Alto do Poio. Pensamos en pollitos y gallinas. Una joven pide mayonesa para la tortilla. ¡Clamamos al cielo! Mento a un peruano que comía las chuletillas al sarmiento con kétchup. Compartimos el pincho. Con el estómago lleno emprendemos la bajada. Andar, comer, vivir: una rutina a la que asirse. 


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