La bola negra es la sentencia que cae sobre Carlos, joven que quiere entrar en el exclusivo Casino granadino. El no por homosexual. Luego estalla la guerra civil. Sebastián está en el bando nacional. Capturan a Rafael, republicano. Ambos se atraen. El primero cuidará del segundo, malherido. Es el amor aquí la divisa universal, en un contexto de muerte, barbarie y destrucción. Rafael fue amante de Lorca y sus palabras dan alas al espíritu artístico de Sebastián, avivado con la llegada de las cupletistas. En el tiempo presente Alberto, nieto de Sebastián, inicia un viaje exterior e interior que le permitirá entender mejor su pasado. Negarse a uno mismo es negarse la vida, oímos en un diálogo. Cantaba Iniesta Quiero oír alguna canción que no hable de sandeces y que diga que no sobra el amor, y que empiece en sí, no en no. La bola negra es un sí rotundo, una espléndida afirmación fílmica sin menoscabo.

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