Piensa un segundo en la gente. Y ahora otro segundo en los representantes de la gente. Así, ya está. ¿Qué has visto? Quizás algo con forma de vínculo, que en el fondo es distancia. ¿Cómo es posible? Piensa en Paris-Texas, la película de Win Wenders. Hay una escena en que sus protagonistas, Travis y Jane, están frente a frente, separados por un cristal que permite que él la vea a ella, pero no al revés. Es una cabina erótica. Cuatro años antes de esta escena, Travis y Jane estaban casados, eran felices, y tenían un hijo. Pero las calamidades de la vida, es decir, la vida, los separó. Cada uno de ellos se alejó en una dirección. Travis se perdió y vagó por el desierto de Mojave. Ella acabó en una cabina erótica, desnudándose para los voyeurs que hay al otro lado del espejo. El niño, quedó al cuidado de sus tíos. Pero ahora Travis ha encontrado a Jane y están juntos de nuevo. No tanto juntos, como al lado. Separados por un falso espejo. No hay más de un metro entre Travis y...