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La necesidad de comunicarnos


Leo: Esta carta puede subirse a un avión, pero yo, no. No hay dinero para eso. Ni siquiera hay dinero para escuchar tu voz más que un par de veces al año. Palabras que te conectan con el pasado, porque antes de estar disponibles 24/7, la comunicación era interrumpida por la distancia y los posibles. Las cartas cruzaban el océano, llegaban tres semanas después desde Caracas. Los audios de voz eran los casetes con la voz de tu tío Paco dando cuenta de su vida familiar y pormenores. Cambia el formato, la necesidad de comunicarse, sin embargo, se mantiene inalterable. 


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